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miércoles, 8 de julio de 2015

Tres claves para comunicar mejor en los nuevos gobiernos

“Con una comunicación efectiva, todos los servicios son más demandados, conocidos y valorados por la comunidad y, en consecuencia, resulta mejor considerada la gestión del gobierno”. Empiezo con esta cita de Rafael Reyes Arce, reputado consultor mexicano, que se puede simplificar en la siguiente fórmula: mejor comunicación = mejor opinión.

E irremediablemente esa mejor comunicación en el gobierno e instituciones públicas que acaban de constituirse en las últimas semanas pasa por apostar, de una vez por todas, por la profesionalización de un área vital para mejorar la calidad democrática y el servicio que se presta al ciudadano - también para asegurar la reelección- aunque muchas veces sigue estando infravalorada.

Una profesionalización que debe, en primer lugar, contar con políticos –y con sus máximos asesores- que consideren la comunicación como un área estratégica de la institución y no como un simple gabinete de prensa. Esa sin duda es el gran error que cometen muchos ayuntamientos e instituciones públicas en España. Hoy en día la audiencia, el cliente, el target –llámese como se quiera- no solo consume información municipal de los medios de comunicación.

Son una parte importantísima todavía pero no ya omnipresente. Por tanto, la primera clave para comunicar bien es considerar la comunicación como un área estratégica y como tal establecer un plan de comunicación, un documento escrito, basado, por supuesto, en una buena investigación.

Hay que conocer a nuestros clientes para poder cubrir sus demandas, consiguiendo de esta forma una mejor valoración de la gestión municipal. Y eso solo se hace invirtiendo en investigación. Algunos lo ven como un gasto innecesario, pero a la larga, supone un gran ahorro para las arcas públicas, conociendo qué quieren los ciudadanos y centrándose en esos aspectos demandados.

Además, otro error es que muchos gobiernos solo ven la comunicación a corto plazo y no como una manera de hacer evolucionar a la institución, independientemente de quien la gobierne.

Para ello es necesario, como señalé anteriormente, elaborar un plan estratégico de comunicación de la administración a largo plazo, desterrando el cortoplacismo, que al final, redundará en un mejor servicio a los ciudadanos, target clave del gobernante.

Comunicación interna y Redes Sociales

Dentro de ese plan hay otras dos cuestiones claves –una que tiende a olvidarse y otra que está de moda- que completan las tres cuestiones que quiero analizar en este artículo.

La primera es la comunicación interna, un departamento en manos normalmente de recursos humanos que en el caso de las administraciones públicas se debería potenciar más. Es un área poco explotada y que bien gestionada podría generar importantes sinergias para los gobiernos.

Mantener motivados a los trabajadores de una empresa, o en este caso de una institución pública, solo puede reportar resultados positivos tanto para el ciudadano como para los gobernantes. Y al final todos salen ganando.

Por tanto, establecer una estrategia que aborde seriamente las necesidades y demandas de este departamento debería ser una de las prioridades de todo gobierno en materia de comunicación y de recursos humanos.

Por último, la cuestión que está de moda –frívolamente hablando- son los nuevos canales de comunicación directa que imponen las nuevas tecnologías, en concreto las redes sociales o la web institucional.

La administración –en este caso el gobernante- ya no depende exclusivamente de los medios para llegar a sus potenciales clientes –ciudadanos-. Las tecnologías permiten un contacto directo y facilita las gestiones y tramitaciones y ahora también las relaciones y conversaciones con funcionarios y con los dirigentes de cada una de las instituciones.

En este sentido, recomiendo a las administraciones pensar como las empresas e invertir en estos departamentos para potenciarlos, porque la realidad y el negocio se lo imponen.

Por tanto es el momento de invertir, con personal cualificado –ya sea a través de contrataciones o reciclado de empleados- y herramientas que acerquen más a la administración con el administrado. Y eso también es tarea de la comunicación.

Las instituciones no pueden quedarse atrás y deben evolucionar a lo que demanda la sociedad. El que no lo asuma o no crea en estas claves se está poniendo una venda en los ojos y fracasará en la fórmula descrita al principio: + Comunicación = + valoración